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China: la construcción silenciosa del segundo gigante del krill antártico (Parte 3 de 5)
MUNDIAL
Wednesday, July 22, 2026, 00:10 (GMT + 9)
Durante más de una década, la industria moderna del krill antártico pareció organizarse alrededor de un único centro de gravedad. Noruega, mediante el sistema industrial construido por Aker BioMarine y su actual operación pesquera Aker QRILL Company, había conseguido transformar una captura remota en una plataforma integrada de tecnología, procesamiento, ciencia aplicada, propiedad intelectual y comercialización mundial de ingredientes.
Mientras ese modelo consolidaba su liderazgo, China avanzaba por una trayectoria diferente y mucho menos visible.
No existió un anuncio único que marcara el nacimiento de una nueva potencia del krill. Tampoco apareció una empresa capaz de representar por sí sola toda la estrategia nacional, una marca internacional comparable con Aker o una tecnología emblemática presentada públicamente como equivalente al sistema noruego Eco-Harvesting®. El proceso se desarrolló de manera gradual, a través de campañas experimentales, institutos de investigación, astilleros, empresas provinciales, nuevas bases de pesca de altura y una sucesión de buques factoría cada vez mayores.

Pesca de arrastre de krill cerca de la Antártida. (Foto: cortesía de SCMP/AP). En el Océano Austral, una sola especie —el krill antártico (*Euphausia superba*)— constituye una biomasa estimada de unas 379.000.000 de toneladas, una cifra superior a la de la población humana mundial. De esta cantidad, más de la mitad es consumida cada año por ballenas, focas, pingüinos, calamares y peces, y se repone mediante la reproducción y el posterior crecimiento de la población de krill.
El resultado comienza ahora a adquirir una escala difícil de ignorar.
Para el período de autorización comprendido entre el 1 de diciembre de 2025 y el 30 de noviembre de 2026, la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR) registra cinco buques chinos habilitados para capturar Euphausia superba en las subáreas 48.1, 48.2, 48.3 y 48.4: Fu Xing Hai, Fu Yuan Yu 9199, Hua Xiang 9, Long Fa y Shen Lan. A ellos se suma el Yong Li, autorizado desde el 3 de abril de 2026, lo que eleva a seis el número de plataformas chinas registradas para operar en la pesquería.

Pero la importancia de esta expansión no reside únicamente en el número de barcos.
China está construyendo simultáneamente una flota especializada, capacidad nacional de diseño y construcción naval, fábricas automatizadas, infraestructura frigorífica, centros de investigación y un mercado interior suficientemente grande para absorber harina, aceite, carne de krill, productos congelados y futuros ingredientes funcionales.
No se está limitando a participar en una pesquería creada por otros.
Está construyendo un segundo sistema industrial del krill antártico.
De la exploración a una presencia permanente
La participación china contemporánea comenzó como una combinación de exploración pesquera, investigación científica y aprendizaje industrial. Las primeras campañas permitieron adquirir experiencia en la localización de los cardúmenes, el comportamiento de los equipos en aguas polares, la logística de larga distancia y el procesamiento de una materia prima extraordinariamente frágil.

Los comienzos de la flota China: FV LONG TENG, barco pesquero de arrastre tradicional construido en en Alemania Oriental 'Rostok' (1990) durante la ex-URSS dentro de la serie llamada 'Moonzon' (Atlantik-488)
El desafío biológico era el mismo que habían enfrentado anteriormente los operadores soviéticos, japoneses y noruegos.
El krill comienza a deteriorarse poco después de ser capturado. Sus enzimas producen una rápida autólisis, mientras la presión dentro de una red convencional puede romper los organismos y acelerar la pérdida de calidad. El valor final depende, por tanto, de reducir el tiempo y el daño mecánico entre la entrada del krill en el arte de pesca y su estabilización dentro de la fábrica.
Esta limitación convirtió el sistema de captura en una parte inseparable del proceso industrial.
La tecnología ya no podía juzgarse únicamente por la cantidad de krill que permitía extraer. Debía evaluarse también por la integridad con que esa biomasa llegaba al barco, por la continuidad con que alimentaba las líneas de producción y por la proporción que finalmente podía convertirse en productos comercializables.
Ese fue el principio que impulsó el modelo noruego.
Y es el principio que China está reproduciendo mediante una arquitectura tecnológica propia.
Cinco empresas, una capacidad nacional
La incorporación de las compañías chinas a la Association of Responsible Krill Harvesting Companies (ARK) permite observar con mayor claridad quiénes están construyendo esa capacidad.

Fundada en 2012, ARK reúne a diez empresas de cuatro Estados miembros de la CCAMLR. La asociación sostiene que sus integrantes representan más del 95 % de las capturas realizadas en aguas administradas por la organización y participan en campañas científicas, monitoreo de krill y zonas voluntarias de restricción alrededor de áreas sensibles para depredadores.
Entre sus miembros aparecen cinco operadores chinos:

Estas compañías no forman un grupo corporativo único. Están distribuidas entre diferentes provincias, responden a estructuras empresariales distintas y operan barcos pertenecientes a varias generaciones tecnológicas. Sin embargo, consideradas en conjunto, revelan una estrategia industrial mucho más amplia que la de una sola armadora.
Noruega construyó una compañía verticalmente integrada.
China está construyendo una red industrial multinodal.
Liaoning y el Fu Xing Hai
Liaoning Pelagic Fisheries Corporation opera el Fu Xing Hai, identificado por ARK como un arrastrero equipado con bombeo continuo.
Los datos de la CCAMLR describen una plataforma de 136,6 metros de eslora, 24 metros de manga, 15.071 toneladas de arqueo bruto y 9.000 kW de potencia. Fue construida en China por Huanghai Shipbuilding, dispone de tres bodegas con una capacidad conjunta declarada de 8.465 metros cúbicos y tiene su puerto de registro en Dalian.
El Fu Xing Hai representa la entrada de una gran organización pesquera provincial en la nueva generación del krill. No es simplemente un antiguo arrastrero transformado para realizar campañas antárticas, sino una plataforma construida alrededor de la integración entre captura continua, procesamiento y almacenamiento.

Su función es también institucional. El barco participó en el programa chino de monitoreo de krill alrededor de las islas Shetland del Sur, una iniciativa dirigida por el Yellow Sea Fisheries Research Institute para obtener datos sobre abundancia, distribución, tallas y condiciones oceanográficas en las principales zonas de pesca.
La actividad científica no es un elemento secundario. Permite que las compañías acumulen información acústica y oceanográfica, formen técnicos especializados y adquieran experiencia en una futura gestión más localizada de la pesquería.
Jiangsu Sunline y el Shen Lan
Jiangsu Sunline Deep Sea Fishery opera el Shen Lan, uno de los primeros grandes buques chinos concebidos específicamente para la captura y el procesamiento de krill.
La página corporativa de la empresa presenta una estrategia que va mucho más allá de la producción de harina. Divide sus mercados potenciales en cuatro categorías: alimentación animal, productos para consumo humano, suplementos marinos y biomedicina. Esa clasificación reproduce la lógica de una plataforma integral de ingredientes y demuestra que la ambición comercial china comienza a desplazarse desde la simple venta de biomasa hacia el aprovechamiento múltiple del recurso.

El Shen Lan fue diseñado y construido dentro del sistema naval chino. La compañía lo presenta como una plataforma especializada que integra captura, procesamiento, investigación y desarrollo de productos.
Su importancia histórica no reside únicamente en sus dimensiones. Representó un intento de reducir una dependencia que había condicionado la primera etapa china: la falta de un diseño nacional capaz de integrar casco, arte de pesca, bombeo continuo, fábrica y almacenamiento dentro de una misma plataforma.
Con el Shen Lan, China comenzó a pasar de la adaptación de buques a la creación de una arquitectura industrial propia.

Fujian Zhengguan y el Fu Yuan Yu 9199
El proyecto más ambicioso de esta expansión pertenece a Fujian Zhengguan Fishery Development Corporation, operadora del Fu Yuan Yu 9199.
El buque mide aproximadamente 138,8 metros de eslora, 24 metros de manga y posee un arqueo bruto cercano a las 16.000 toneladas. Su inversión fue comunicada oficialmente en 601 millones de yuanes, equivalentes a aproximadamente US$83 millones al tipo de cambio del período de construcción y entrada en servicio.
Esta conversión a dólares permite dimensionar el proyecto: se trata de una inversión semejante a la de una planta industrial terrestre de gran escala, pero instalada sobre una plataforma capaz de navegar, capturar, procesar, congelar y almacenar productos a miles de kilómetros de su base.

Foto: Fujian Zhengguan Fishery Development Corporation
El Fu Yuan Yu 9199 incorpora un sistema de doble arrastre de vara, tuberías flexibles y bombeo continuo. La presión negativa creada en el extremo del copo transporta una mezcla de agua y krill hacia el barco; posteriormente, un mecanismo de separación elimina el agua y conduce la captura a la fábrica. Las autoridades de Fujian afirman que esta configuración reduce la compresión producida por las redes tradicionales y ayuda a conservar la integridad y frescura del organismo.
La embarcación fue diseñada con clasificación para hielo B1, puede operar a temperaturas declaradas de hasta –25 °C y tiene una capacidad anual estimada por sus promotores de entre 80.000 y 100.000 toneladas de materia prima. Estas cifras representan capacidad teórica, no capturas garantizadas: su utilización dependerá de la disponibilidad del recurso, las condiciones operativas y los límites establecidos por la CCAMLR.

Foto: Fujian Zhengguan Fishery Development Corporation
Su principal diferenciación no es, sin embargo, el tamaño.
El barco incorpora una línea automatizada capaz de descascarar, procesar, empaquetar y transportar internamente distintos productos. Según las autoridades chinas, puede fabricar krill entero congelado, carne descascarada, harina y otras fracciones, convirtiéndose en una planta flotante multiproducto.
Esto revela una filosofía industrial distinta de la que caracterizó la expansión inicial de Aker.
Mientras el modelo noruego concentró gran parte de su ventaja en producir materias primas estandarizadas que posteriormente ingresaban en una cadena global de extracción, formulación y marcas, el diseño chino busca obtener varias salidas comerciales desde el propio barco.

Foto: Fujian Zhengguan Fishery Development Corporation
La materia prima de mayor calidad puede destinarse a carne o productos alimentarios. Otras fracciones pueden convertirse en harina, aceite o concentrados para acuicultura, alimentación de mascotas y nutrición humana.
El objetivo es elevar el aprovechamiento total de la biomasa.
Rongcheng East China Fisheries y el Hua Xiang 9
Rongcheng East China Fisheries Corporation, con base en Shandong, opera el Hua Xiang 9.
ARK lo clasifica como un arrastrero tradicional construido en 2023, de aproximadamente 120 metros de eslora y 21 metros de manga. Aunque no se presenta como una plataforma de bombeo continuo comparable con el Fu Xing Hai o el Fu Yuan Yu 9199, su fábrica puede producir krill congelado, harina y carne, lo que lo sitúa dentro de la transición hacia buques multiproducto.
La posición de la compañía resulta especialmente significativa por su dimensión logística. La construcción de un sistema industrial de krill requiere transportar miles de toneladas desde el Océano Austral hacia centros portuarios y mercados situados a enormes distancias. Por ello, la ventaja no depende únicamente de la productividad del arrastrero, sino de la posibilidad de descargar producto, recibir suministros y permanecer más tiempo en el caladero.

Foto: Rongcheng East China Fisheries Corporation
El buque factoría es sólo el núcleo visible.
Alrededor de él deben operar frigoríficos, barcos de transporte, proveedores de combustible, servicios portuarios, laboratorios, plantas terrestres y canales de distribución.
Zhongyu Global Seafood y la generación anterior
Zhongyu Global Seafood Corporation opera el Long Fa y el Long Teng, dos grandes buques factoría construidos en 1988 y 1990.
A diferencia de las nuevas plataformas desarrolladas en astilleros chinos, ambas unidades pertenecen a una generación anterior de arrastreros industriales. Según ARK, miden aproximadamente 120,7 metros de eslora y 19 metros de manga.
Su presencia demuestra que la expansión china no se produjo mediante una sustitución inmediata de toda la flota. Durante años combinó activos adquiridos o adaptados con barcos nacionales de nueva construcción.
Esa coexistencia resulta editorialmente importante porque conecta dos etapas de la industria.

B/P Long Fa
Por un lado, persiste la tradición de los grandes arrastreros factoría construidos durante la expansión pesquera de finales del siglo XX.
Por otro, emerge una generación de barcos diseñados alrededor del bombeo continuo, la automatización y el procesamiento multiproducto.
China no abandonó de inmediato el modelo anterior. Lo utilizó como plataforma de aprendizaje mientras construía el siguiente.
¿La tecnología de procesamiento es realmente china?
Las comunicaciones oficiales presentan al Shen Lan, al Fu Xing Hai y al Fu Yuan Yu 9199 como plataformas diseñadas, construidas o integradas en China.
Esa afirmación es compatible con la evidencia disponible. Los cascos fueron construidos en astilleros chinos, la arquitectura general fue desarrollada por organizaciones nacionales y las fábricas fueron integradas dentro del país.
Pero eso no significa necesariamente que cada motor, bomba, centrífuga, sensor, compresor, reductor, secador o sistema electrónico haya sido fabricado por una empresa china.

La construcción naval moderna opera mediante cadenas internacionales de suministro. Un buque puede ser nacional en su diseño y su integración, aunque incorpore equipos extranjeros especializados.
Hasta ahora no existe una relación pública suficientemente completa de proveedores que permita certificar el origen de cada componente instalado en las nuevas plataformas.
La formulación correcta es, por tanto:
China controla crecientemente el diseño, la construcción y la integración de sus buques de krill, pero la información pública no permite afirmar que la totalidad de sus equipos de captura y procesamiento sea de origen chino.
Esta distinción no reduce la importancia del avance.

Primer viaje del Sheng Lan hacia la Antartida
En industrias complejas, el control del sistema suele ser más estratégico que la fabricación nacional de cada componente. La capacidad decisiva consiste en definir la arquitectura, seleccionar equipos, integrar líneas, resolver fallos y aplicar ese conocimiento al siguiente barco.
Ese conocimiento ya está quedando dentro de China.
Una red empresarial, no un campeón único
La distribución geográfica de las compañías permite entender la verdadera escala del modelo.
Liaoning, Jiangsu, Fujian y Shandong poseen astilleros, puertos pesqueros, frigoríficos, universidades, institutos de investigación y redes industriales capaces de apoyar proyectos de gran complejidad.
Cada plataforma crea un pequeño ecosistema de proveedores y especialistas:
- ingenieros navales;
- fabricantes de equipos;
- técnicos de refrigeración;
- operadores de fábrica;
- científicos pesqueros;
- especialistas en alimentos;
- compañías logísticas;
- autoridades portuarias;
- instituciones financieras.
El conocimiento deja de estar concentrado en un solo barco y comienza a distribuirse por el sistema industrial.
Esta estructura presenta una debilidad: China todavía no dispone de un campeón internacional del krill comparable con Aker, capaz de reunir captura, ciencia, propiedad intelectual, marcas y mercados finales bajo una sola organización.

Foto: Jiangsu Sunline Deep Sea Fishery
Pero también presenta una fortaleza: el crecimiento no depende de una única empresa.
Cada provincia puede impulsar proyectos, financiar infraestructura y desarrollar aplicaciones distintas. Una puede concentrarse en harina para acuicultura; otra, en carne descascarada; otra, en aceite o biotecnología.
El resultado puede ser menos coherente que el modelo noruego.
También puede ser mucho más difícil de detener.
El gran mercado interior
La ventaja potencial más difícil de reproducir para cualquier competidor es el tamaño del mercado chino.
China dispone de la mayor industria acuícola del mundo y de una enorme demanda de ingredientes para alimentos balanceados. La harina de krill puede funcionar como fuente de proteínas, fosfolípidos, pigmentos y compuestos que estimulan la alimentación de peces y crustáceos.

También existen mercados potenciales en alimentos para mascotas, productos marinos, suplementos, aceites y nutrición funcional.
Esta amplitud permite desarrollar una estrategia distinta de la seguida inicialmente por las marcas occidentales.
Una compañía noruega necesita generar productos de alto valor para justificar el costo extraordinario de operar en la Antártida y transportar ingredientes hacia mercados internacionales.
Una plataforma china puede combinar fracciones de alto valor con grandes volúmenes destinados a cadenas nacionales de acuicultura y alimentación.
Esto no garantiza automáticamente una mayor rentabilidad.
La harina para alimentación animal suele generar márgenes inferiores a los de un aceite nutracéutico respaldado por ciencia, marcas y propiedad intelectual.
Pero una fábrica multiproducto puede distribuir sus costos entre mercados distintos y utilizar una proporción mayor de la captura.
La batalla económica se trasladará entonces desde el volumen total hacia el valor acumulado de todas las fracciones obtenidas de cada tonelada.

La frontera que China todavía debe cruzar
China ya ha demostrado que puede construir grandes barcos especializados, operar sistemas de bombeo continuo e instalar fábricas automatizadas.
Todavía debe demostrar cuatro capacidades.
- La primera es si sus sistemas pueden alcanzar de manera sostenida la estabilidad, selectividad y bajo nivel de captura incidental asociados al Eco-Harvesting®.
- La segunda es si sus fábricas pueden mantener una calidad homogénea durante campañas prolongadas y bajo condiciones variables de materia prima.
- La tercera es si puede convertir harina, aceite y carne en ingredientes respaldados por ciencia, patentes, trazabilidad y marcas internacionales.
- La cuarta es si puede documentar con transparencia el consumo energético y la huella ambiental de sus nuevas plataformas.
El tamaño del Fu Yuan Yu 9199 no resuelve automáticamente estos desafíos.

Foto: Fu Yuan Yu 9199
Es una demostración de capacidad física.
Todavía no constituye una prueba de superioridad tecnológica, económica o ambiental.
El segundo gigante ya existe, pero continúa en construcción
Durante años, la expansión china fue interpretada como una posibilidad futura.
Esa etapa ha terminado.
La existencia de cinco operadores dentro de ARK, la presencia de seis buques chinos autorizados por la CCAMLR, la incorporación de plataformas construidas específicamente para krill y el desarrollo de fábricas multiproducto muestran que el país ya constituye el segundo gran sistema industrial de la pesquería.
Sin embargo, el liderazgo no se decide únicamente en los astilleros.
Se decide en la interacción entre captura, procesamiento, energía, calidad, logística, propiedad intelectual, regulación y mercados finales.

Línea de procesamiento de krill (lavado, transporte, pesaje, congelación y envasado de krill)
Noruega conserva ventajas en experiencia operativa, integración tecnológica, validación científica y comercialización internacional de ingredientes.
China posee escala, velocidad de construcción, capacidad industrial, múltiples polos provinciales y un mercado interior que ningún otro operador puede reproducir.
La diferencia puede resumirse así:
Noruega construyó una tecnología para capturar valor.
China está construyendo una infraestructura para capturar escala.
El resultado de esta competencia dependerá de cuál de los dos sistemas consiga controlar la siguiente frontera: transformar cada tonelada de krill en una cartera más amplia de productos, con mayor rendimiento, menores emisiones y suficiente legitimidad ambiental para operar dentro de uno de los ecosistemas más sensibles del planeta.
La pregunta ya no es si China puede construir barcos comparables con los noruegos.

Línea de procesamiento de harina y aceite de krill
Ya ha demostrado que puede hacerlo.
La pregunta es si será capaz de convertir esas plataformas en un sistema de conocimiento, propiedad intelectual y valor comparable con el que Aker tardó décadas en desarrollar.
Los astilleros chinos han reducido la distancia física.
La distancia tecnológica, comercial y ambiental todavía está siendo medida.
La serie continúa
La primera entrega reconstruyó el nacimiento soviético de la actividad. La segunda analizó cómo Noruega convirtió una pesquería antártica en una industria global de ingredientes. Esta tercera parte ha examinado la expansión de China, las compañías que la impulsan, la evolución de sus sistemas de captura continua y la aparición de una nueva generación de fábricas flotantes.
Próxima entrega — Informe Especial 04/2026
El legado invisible de la Unión Soviética: empresas, flotas y activos que sobrevivieron al colapso de un imperio
La desaparición de la Unión Soviética no eliminó las embarcaciones, los conocimientos ni las redes industriales creadas durante décadas de operaciones antárticas. Parte de esos activos cambió de bandera, propietario y jurisdicción y continuó operando dentro de la nueva economía mundial del krill.
La próxima entrega reconstruirá esa genealogía y mostrará cómo algunas empresas, flotas y capacidades contemporáneas todavía conservan la huella de un sistema que oficialmente dejó de existir en 1991.
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