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Foto: gentileza Copacol
Exportadores brasileños de pescados y mariscos buscan frenar aranceles del 37.5 por ciento en Washington
BRASIL
Friday, July 10, 2026, 04:00 (GMT + 9)
La industria nacional, respaldada por importadores estadounidenses, defiende ante la USTR el carácter artesanal y sostenible de sus capturas para evitar una pérdida de competitividad frente al plazo regulatorio del 15 de julio.
La industria de productos marinos de Brasil se encuentra en una carrera contra el reloj en los tribunales comerciales de Estados Unidos. En el marco de las audiencias públicas organizadas por la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), delegaciones técnicas y empresariales del país sudamericano agotan sus últimos recursos para frenar una propuesta de recargo arancelario que amenaza con consolidar una tasa impositiva del 37.5% sobre las importaciones de pescados y mariscos brasileños. El organismo norteamericano enfrenta un plazo legal estricto fijado para el próximo 15 de julio de 2026 para emitir su resolución final.

La disputa arancelaria se desarrolla bajo el amparo de la Sección 301 de la Trade Act de 1974. El gobierno estadounidense ha propuesto un recargo base del 25% a una lista seleccionada de bienes brasileños, argumentando fricciones bilaterales en comercio digital, propiedad intelectual, políticas de deforestación y supuestas asimetrías competitivas generadas por los acuerdos preferenciales que Brasil mantiene con India y México. A este gravamen se suma una propuesta arancelaria adicional del 12.5% vinculada a una investigación global de la USTR sobre deficiencias percibidas en los mecanismos de control del trabajo forzoso en las cadenas de suministro internacionales.

Para el sector acuícola y pesquero brasileño, el impacto potencial de estas medidas es crítico. De acuerdo con datos sectoriales de la Asociación Brasileña de la Industria del Pescado (Abipesca) y de la Asociación Brasileña de Piscicultura (Peixe BR), el mercado de Estados Unidos es el principal destino de sus ventas externas, llegando a concentrar el 92% de las exportaciones de filetes de tilapia fresca de la nación, un sector que alcanzó una producción histórica de 1 millón de toneladas a nivel global en 2025. El presidente de Abipesca, Eduardo Lobo, señaló que la estrategia de defensa institucional busca repetir el éxito del periodo anterior, cuando el sector logró mitigar presiones impositivas que rondaban el 50%.

La defensa de los exportadores brasileños se fundamenta en demostrar que sus productos marinos no compiten de manera directa con las capturas de la industria local estadounidense, sino que complementan la demanda interna norteamericana bajo estrictos estándares de sostenibilidad. Los representantes técnicos enfatizaron ante el comité de la USTR que la actividad extractiva en Brasil es predominantemente artesanal, lo que mitiga el impacto ambiental en comparación con las flotas industriales de gran escala, y garantizaron la total ausencia de prácticas de explotación laboral en sus procesos de certificación.
Esta postura ha encontrado un aliado estratégico dentro de las fronteras norteamericanas. El Instituto Nacional de Pesca de los Estados Unidos (NFI), la principal asociación pesquera del país importador, expuso formalmente su rechazo a las cargas arancelarias. El asesor general del NFI, Bob DeHaan, advirtió a los analistas comerciales de la USTR que los inventarios pesqueros de Estados Unidos se encuentran operando en sus límites máximos de rendimiento sostenible. DeHaan argumentó que, debido a factores geográficos y climáticos, los proveedores estadounidenses carecen de sustitutos locales suficientes, por lo que la imposición de gravámenes comerciales solo derivará en desabastecimiento y en un incremento directo de los costos operativos para las empresas de distribución y el consumidor final en Estados Unidos.
De forma paralela a los procesos formales en Washington, el gobierno brasileño busca mantener abiertos los canales diplomáticos al más alto nivel. El secretario ejecutivo del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil, Márcio Elias Rosa, confirmó la presentación formal del alegato técnico del Estado brasileño ante la USTR. Aunque la prioridad de la administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva es alcanzar una suspensión total o una exención sectorial antes de la fecha límite de mediados de julio, las autoridades ya contemplan planes de contingencia.
Entre las medidas evaluadas por Brasilia se encuentra la ampliación del programa de subsidios Brasil Soberano para proteger a los sectores más expuestos —donde los productos marinos figuran junto a la madera, el calzado y los textiles—. Asimismo, el ejecutivo brasileño mantiene en reserva la aplicación de la Ley de Reciprocidad Económica aprobada por el Congreso, un mecanismo legal que facultaría al país para dictar contramedidas comerciales y aranceles compensatorios directos contra las importaciones procedentes de Estados Unidos en caso de que la USTR haga efectivas las sanciones comerciales. Ante este panorama de incertidumbre regulatoria, los productores de tilapia de Brasil ya han comenzado a acelerar planes comerciales alternativos enfocados en la diversificación de sus exportaciones hacia otros mercados de América Latina para mitigar la dependencia del mercado norteamericano.
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