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La investigación confirma el valor de mantener programas continuos de marcado
El bacalao islandés recupera antiguas rutas migratorias hacia el norte
ISLANDIA
Wednesday, July 22, 2026, 05:00 (GMT + 9)
Un análisis de 75 años de datos de marcado revela que el bacalao de Islandia ha vuelto a desplazarse hacia el norte del país y el banco de Dohrn. Los científicos relacionan estos cambios principalmente con la redistribución de sus presas, alterada a su vez por el calentamiento del océano.
El bacalao atlántico que se reproduce en las aguas occidentales de Islandia está modificando nuevamente sus desplazamientos en busca de alimento. Desde comienzos de la década de 2020, ejemplares procedentes de dos importantes zonas de desove han ampliado sus movimientos hacia el norte de la isla y el banco de Dohrn, situado entre Islandia y Groenlandia.
El hallazgo procede de una investigación del Instituto de Investigaciones Marinas y de Agua Dulce de Islandia, cuyos científicos analizaron datos de marcado y recaptura correspondientes al periodo 1951-2025.
El trabajo, publicado en ICES Journal of Marine Science, muestra que las migraciones alimentarias del bacalao mantuvieron una estabilidad considerable durante la mayor parte de esos 75 años. Los peces marcados en las áreas de desove del suroeste, Faxaflói y Breiðafjörður se desplazaban habitualmente entre el suroeste y el noroeste de Islandia después de reproducirse.

Mapa batimétrico de la plataforma islandesa y los mares circundantes. Los puntos negros indican las estaciones hidrográficas estándar en la plataforma. Las siglas corresponden a los nombres de las distintas secciones: FX: Faxaflói, LB: Látrabjarg, KG: Kögur, SI: Siglunes, LN: Langanes Noreste, LA: Langanes Este, KR: Krossanes, ST: Stokksnes, IH: Ingólfshöfði, SB: Selvogsbanki. Las flechas rojas muestran las trayectorias de las aguas atlánticas, por ejemplo, la Corriente del Norte de Islandia (NIIC). Las flechas azules muestran las trayectorias de agua dulce y fría de origen ártico, es decir, la Corriente del Este de Islandia (EIC) y la Corriente de Groenlandia Oriental (EGC). Las flechas de color cian muestran las trayectorias de las aguas profundas. Fuente: ICES Journal of Marine Science, Volumen 83, Número 6 / Oxford University Press.
Sin embargo, los investigadores identificaron dos periodos en los que ese patrón cambió de forma sustancial.
Entre 1991 y 2009, una parte importante del bacalao procedente del suroeste dejó de dirigirse principalmente hacia el noroeste y se desplazó hacia el sur y el sureste. Los científicos consideran probable que este movimiento estuviera relacionado con la mayor disponibilidad de bacaladilla en esas aguas.
El segundo cambio comenzó después de 2020. Desde entonces, el área utilizada por el bacalao durante la temporada de alimentación se ha extendido al norte de Islandia y aumentaron los desplazamientos hacia el banco de Dohrn.
El regreso de una ruta antigua
El movimiento hacia Dohrn no es completamente nuevo. Los datos históricos muestran que el bacalao ya utilizó esa ruta durante las décadas de 1960 y 1970, antes de que el patrón desapareciera durante varios decenios.
Para los investigadores, su reaparición demuestra que el bacalao posee una importante flexibilidad migratoria, pero también que puede recuperar estrategias utilizadas anteriormente cuando cambian las condiciones ambientales y la disponibilidad de alimento.

Series temporales a largo plazo de la temperatura cerca de la superficie (nST, primeros 50 m) y de la temperatura en el fondo (nBT, últimos 50 m) registradas en las estaciones estándar alrededor de Islandia entre julio y marzo (véase la Fig. 1). La línea horizontal discontinua representa la media a largo plazo posterior a 1974, y la línea negra representa la media del periodo 1990–1999 (línea base). Las barras indican el número de observaciones por año. Fuente: ICES Journal of Marine Science, Volumen 83, Número 6 / Oxford University Press.
El estudio detectó una transformación importante del entorno marino: la temperatura de las aguas próximas al fondo de la plataforma islandesa aumentó aproximadamente 1,6 grados centígrados entre 1993 y 2003.
No obstante, los autores no concluyen que el bacalao se limite a seguir directamente aguas más frías. Su respuesta al calentamiento sería principalmente indirecta, determinada por los movimientos de sus presas.
El capelán, considerado su principal alimento pelágico en aguas islandesas, desplazó parte de su distribución hacia Groenlandia como respuesta a las nuevas condiciones hidrográficas. La disponibilidad periódica de bacaladilla en el sur también habría influido en las rutas utilizadas por los ejemplares de mayor tamaño.

Distribución de las anomalías de la temperatura media cerca de la superficie (nST, primeros 50 m) durante el periodo de julio a marzo, promediadas en distintos intervalos temporales. La anomalía se calcula con respecto a la media de la década de 1990. Para la década de 1990 se muestran las temperaturas reales. Los colores rojo y azul indican temperaturas más cálidas y más frías, respectivamente. El contorno gris marca la isobata de 500 m, que indica el límite de la plataforma islandesa. El contorno rojo señala la posición de la isoterma de 5,5 °C. Fuente: ICES Journal of Marine Science, volumen 83, número 6 / Oxford University Press
En otras palabras, el bacalao parece seguir a su alimento más que a una temperatura concreta.
Consecuencias para la pesca
Los cambios migratorios no implican necesariamente que el bacalao esté abandonando Islandia ni demuestran por sí mismos una reducción de la población. El estudio analiza desplazamientos relativos y estrategias de alimentación, no ofrece una estimación directa de biomasa.
Sin embargo, una redistribución geográfica puede modificar la disponibilidad del recurso para determinadas flotas, puertos y comunidades. También puede alterar la relación entre los estudios científicos, las concentraciones observadas por los pescadores y la distribución real del stock durante distintas épocas del año.

Distribución principal del bacalao del Atlántico. Fuente: europeantrackingnetwork.org
Los investigadores señalan además una limitación: los registros históricos no pudieron corregirse completamente por las variaciones del esfuerzo pesquero. Para reducir ese problema, compararon los resultados recientes con datos estandarizados y obtuvieron patrones similares.
La investigación confirma el valor de mantener programas continuos de marcado. Desde que Islandia comenzó a marcar bacalaos en 1904, pescadores y plantas procesadoras han devuelto ejemplares recuperados y ayudado a construir una de las series de observación más extensas del Atlántico Norte.
Esa continuidad permitirá determinar si el regreso al norte y al banco de Dohrn representa un episodio temporal o una transformación duradera en la distribución del bacalao islandés.
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